EU recorta 20% del gas natural que envía a México. Cenagas dice que el país tiene reservas para tres días
El recorte expuso la dependencia energética del país el mismo día en que el gobierno presumió una inversión «histórica» en electricidad y gas, y en que la guerra en Medio Oriente golpeó a los mercados.
Estados Unidos dejó de enviar alrededor de 20% del gas natural que exporta a México, informaron El Financiero y Proceso. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) aseguró que el sistema libró el «golpe fuerte» y que el país cuenta con reservas para hasta tres días ante un corte de importaciones, según El Universal y El Economista. Expansión recordó que México depende en alrededor de 70% del gas estadounidense, buena parte del cual se usa para generar electricidad. El Financiero dedicó un análisis a por qué el país tiene tan pocas reservas de almacenamiento.
El mismo día, Claudia Sheinbaum y la Secretaría de Energía anunciaron una inversión de 1.16 billones de pesos en proyectos de electricidad y gasoductos, que calificaron como histórica (La Jornada, El Economista, El Universal, El Financiero). Milenio reportó que la Sener proyecta 100 nuevas plantas de generación para 2027, y la secretaría informó que la cobertura eléctrica ya alcanzó 99.88% (El Universal). Por la tarde, la tormenta Isaías, que se intensificó a huracán en el Golfo de México, amenazó también la producción de petróleo y gas de Estados Unidos, advirtió El Financiero, lo que podría complicar los envíos a México.
Los mercados reflejaron el nerviosismo. La escalada de la guerra en Medio Oriente y los ataques a buques en el estrecho de Ormuz pesaron sobre Wall Street, que cerró con pérdidas (El Financiero, El Economista). El S&P/BMV IPC cayó 1.01% a 64,653 puntos y cortó una racha de tres alzas, según Rio Times; el peso perdió terreno durante el día y cerró en 17.98 por dólar (La Jornada, Proceso, El Economista). Las minutas de la Reserva Federal mostraron división entre sus miembros sobre la justificación de subir las tasas, reportó El Economista. Para México, la combinación es delicada: energía más cara, un proveedor de gas que prioriza su mercado interno y una moneda que depende del apetito por riesgo. La respuesta oficial apuesta a construir capacidad propia, pero los gasoductos y plantas anunciados tardarán años; las reservas, en cambio, se miden en días.